Empiezo a divagar

Este va a ser un artículo de opinión, en el que no voy a pensar en estructura, ni estilo, ni tabla de contenidos alguna. Voy a hablar desde mi experiencia en esta red social, ni más ni menos. Además, me voy a desquitar de tanta reescritura, revisión y corrección en los relatos, así que, si este artículo o «post» no está perfecto, mis más sinceras disculpas, pero he decidido descansar por un rato.

Cuando en noviembre del 2018 decidí abrir mi cuenta de Twitter como escritor, pensé en qué tipo de cuenta quería. Había leído muchos artículos, como el de David Olier de «10 maneras de cagarla en Twitter como escritor», o la «Guía fantástica de Twitter para escritores», de Ana González. Entre muchos otros… Tengo una manía: ¡me documento! Es crónico y no hay cura alguna. Ya me lo diagnosticaron cuando leía los prospectos de los medicamentos, buscaba guías y foros de videojuegos o cuando de niño pasaba horas consultando la enciclopedia de mis padres para cualquier tontería.

qué puede hacer twitter por ti como escritor
¿No se os cae un lagrimón como un puño al ver esta imagen?

Cómo enfoqué Twitter

Pues bien, lo que encontré sobre las cuentas de Twitter para escritores era que podías enfocarlo de varias maneras. Si querías vender o promocionar tus libros deberías dirigir tus publicaciones en este sentido. Si lo que querías era encontrar contactos y gente afín a tus intereses, como es lógico, debías relacionarte con unos y otros. Pero a mí lo que me interesaba era un poco de todo.

Quería conocer gente con mis mismas inquietudes, aprender de todos: porque no solo te enseñan los que ya llevan más años que tú; sino incluso los que están empezando. También me gustaba la idea de retarme a mí mismo, concursar y por qué no decirlo, apostar fuerte y conseguir superar desafíos y obtener logros. Y, por otro lado, también me gustaba la idea de que, si el día de mañana publicaba algo interesante y de lo que pudiera sentirme orgulloso, tuviera una plataforma donde poder presentar lo que había conseguido, con gente que me conociera o pudiera conocerme. En fin, lo quería todo.

En estos meses he comprobado cómo lo hacen unos y otros. Como dije antes, me documento y observo. Una de las cosas que más me han llamado la atención es que Twitter es un medio muy desaprovechado. Hay escritores que lo único que hacen con su cuenta es subir una y otra vez sus libros, esperando que alguien pulse en el botón de comprar: como si viendo mil veces un mismo anuncio publicitario fueras a comprarlo. No tiene sentido. Lo más curioso es que estoy convencido de que muchos están frustrados porque no obtienen resultados y siguen haciéndolo, siguiendo esa mágica premisa de que repitiendo lo que no funciona una y otra vez, de idéntica manera, alguna vez se obtendrán resultados diferentes.

Van 50 tweets sobre mi maravillosa novela de fantasía y no hay ningún me gusta, ni RT ni compras, es que no lo entiendo… Mañana añadiré 5 más y buscaré alguna herramienta para que me diga a qué horas se conecta la gente...

¿Que he repetido mucho la palabra «compartir»? Espérate

Como red social, Twitter está optimizada para compartir. Y ahí creo que es donde se desaprovecha. Durante este tiempo estoy concursando; conociendo y compartiendo experiencias con gente maravillosa y aprendo mucho más que cuando no tenía la cuenta social. Es posible que para algunos suponga un lastre en cuanto al tiempo que le restan a la escritura. En mi caso, dedico mucho tiempo al día a escribir y aprender (¡duermo muy poco!), así que mi experiencia con esta red social radica en cuanto a lo que me aporta, no a lo que me quita.

Si quien quiere promocionar su obra dedicara una parte del tiempo a aprender de otros, a compartir otras experiencias o contenidos e incluso, por qué no, hablara con los demás sin más motivo que el de conocerlos un poco, algo cambiaría. Porque, ante todo, como seres humanos, nos motiva que nos comprendan, ser apreciados y reconocidos. Si a esto añadimos el inmenso valor de lo que cada persona nos puede enseñar, tenemos ahí varias pautas para saber qué hacer con nuestra red social.

Así pues, Twitter está siendo muy positivo para mí. Conozco personas con la que comparto vivencias, me presento a concursos, escribo cada día, expongo lo que voy aprendiendo, hago de lector cero y otros lo hacen para mí… En definitiva, es una experiencia enriquecedora que gira en torno a mi pasión: escribir.

Para terminar

Así que para finalizar y no dar más la brasa: ¿hay alguna clave para que Twitter merezca la pena para escritores? Para mí se trata, como he repetido, de compartir: lo que hacen los demás, lo que saben y difundir su experiencia; también lo que tú haces, tu día a día (sin entrar en detalles escabrosos que no vengan a cuento, se entiende…), lo que has aprendido o descubierto, lo que crees o has dejado de creer, y de generar valor con tus acciones. Siempre hay que añadir, nunca restar. Esa, creo, es la clave.

Un fuerte abrazo y gracias por pasar por mi blog ;).

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